Las obras en el cantón de Santa María descubren el horno de la campana más grande de España

Infografía del horno de campana

Infografía: GPAC

Las excavaciones que se están realizando en el cantón de Santa María, para dar servicio de alcantarillado, agua, luz y gas a la catedral, han vuelto a deparar una nueva sorpresa que se suma a las que durante estos años nos han acostumbrado las obras de rehabilitación del templo vitoriano. Además del foso y contrafoso que rodeaban la primitiva Gasteiz y una serie de enterramientos medievales fuera de la iglesia, han quedado al descubierto los restos de una gran fosa para la fundición de una campana, utilizada por artesanos itinerantes, y que por sus dimensiones habría servido para dar forma a  la campana más grande que se conoce en España.

Los restos conservados, según ha documentado el ‘Grupo de Investigación en Patrimonio Construido’ de la UPV/EHU, parecen corresponderse con la técnica ‘Biringuccio’, o de la falsa campana en arcilla, registrada ya en otros puntos de la catedral a partir del siglo XV, y que adquirieron su momento de mayor auge en el siglo XVI. Esta técnica de producción se caracteriza porque el modelado, la cocción del molde y el posterior fundido de la campana se realizan en una fosa, que ha sido exhumada en los trabajos arqueológicos que actualmente se llevan a cabo.

La gran fosa encontrada tiene forma en planta rectangular, de esquinas redondeadas, y unas dimensiones estimadas de 6 por 5 metros de longitud  y una altura conservada de 0,5 metros. En su base se abre una gran cruz o aspa cuyos brazos poseen una longitud similar a las dimensiones de la fosa, una anchura que varía entre los 0,50 y 0,60 metros y una profundidad máxima de 0,50 metros.  Esto significa que la campana para la que se hizo este molde –de la que no hay pruebas de que llegase o no a construirse- tenía alrededor de cuatro metros de diámetro. La más grande conocida hasta ahora en España se encuentra en Toledo, con un diámetro de 2,5 metros.

El proceso de trabajo, según se ha documentado, comenzaba con la elaboración del molde de la campana mediante el empleo de un torno vertical sobre el que se montaba la terraja. Tras la construcción de este molde se procedía a su cocción, para lo cual se depositaba el combustible necesario en el interior de la fosa y los brazos de la cruz actuaban como tiros. Una vez cocido se eliminaba la falsa campana interior (donde se alojaba el bronce fundido) y se rellenaba la fosa con tierra apisonada para evitar que el molde reventara tras el vertido del metal, fundido a su vez en un horno pegante a la fosa. Pasados varios días se extraía la tierra que rellenaba el foso, se rompía el molde y se levantaba la campana.

A la Catedral de Santa María se le conocen nueve campanas, ubicadas en la torre y distribuidas en tres niveles según sus funciones -volteo y repique de señales extraordinarias, repiques de señales ordinarias y toques de reloj-, aunque ninguna de ellas de tamaño tan importante. Se sabe que al menos ocho de ellas fueron fundidas en Vitoria, y que probablemente la de las horas, de finales del XVI, fuese hecha muy cerca de la torre.

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