El director de la oficina de la Organización de las Naciones Unidas para el Deporte, el Desarrollo y la Paz, Poul Hansen se muestra convencido de la necesidad de que el deporte sea un instrumento de desarrollo para los países más desfavorecidos, y de que las naciones del llamado primer mundo se impliquen en esta tarea. Además, defiende que los deportistas más laureados, como estrellas seguidas por millones de personas que son y que copian sus acciones, tienen la obligación de pensar en cómo influyen sus actos y en ser modelos para las generaciones futuras.
